Keepeek
Employé de l'entrepôt chargeant des expéditions

2026.08.17

Seguro de mercancías en tránsito

Seguro de transporte de mercancías y protección del valor transportado: nuestros expertos lo explican

 

 

Cuando se produce un siniestro, la cuestión no es solo si existe un seguro, sino si el nivel de cobertura es realmente suficiente para absorber las consecuencias financieras y operativas del suceso. Cada año, miles de siniestros afectan a las cadenas de suministro mundiales: daños, robos, incendios, fenómenos meteorológicos o errores de manipulación. Sin embargo, muchas empresas no descubren hasta el momento de presentar una reclamación que su cobertura no se ajusta al riesgo real al que se enfrentan. En un entorno de reducidas existencias, plazos más ajustados y cadenas de suministro cada vez más internacionales, el seguro de carga se ha convertido en una herramienta de gestión de riesgos por derecho propio.

¿Por qué estar asegurado no siempre significa estar protegido?

 

Uno de los errores más comunes es creer que la responsabilidad del transportista es suficiente para cubrir las mercancías transportadas. En realidad, esta responsabilidad se rige por convenios nacionales e internacionales que limitan considerablemente los importes de la indemnización.

 

Cuando se producen daños, la indemnización pagada no se corresponde necesariamente con el valor real de la mercancía. En muchos casos, se calcula en función de límites predefinidos que tienen más en cuenta el peso del envío que el valor económico del producto. Las consecuencias pueden ser importantes:

  • Una indemnización parcial a pesar de la pérdida total de la mercancía;
  • Un gasto significativo a cargo del expedidor o del remitente;
  • Un deterioro de la relación con el cliente en caso de retraso o falta de entrega;
  • Un impacto directo en el flujo de caja de la empresa.

 

Pensemos, por ejemplo, en equipos electrónicos valorados en decenas de miles de euros enviados en un único palé. En caso de destrucción total, la indemnización pagada por el transportista puede ser muy inferior al valor real del producto. Es precisamente para cubrir esta diferencia por lo que se justifica el seguro de carga.

¿A qué riesgos se enfrentan las mercancías durante el transporte?

 

Las empresas suelen centrar su atención en el riesgo de accidentes. Sin embargo, pueden producirse daños materiales en cualquier etapa de la cadena de suministro. Las principales causas de los daños son:

  • Daños durante las operaciones de carga y descarga;
  • Caídas o errores de manipulación;
  • Robos y actos de vandalismo en las zonas de tránsito;
  • Incendios o explosiones;
  • Desastres naturales y tormentas;
  • Accidentes de transporte.

 

Según el informe «Safety and Shipping Review 2024» de Allianz Commercial, las interrupciones logísticas y los fenómenos meteorológicos siguen figurando entre los principales factores de riesgo para las cadenas de suministro globales. Para los transportistas, el coste de una pérdida nunca se limita al valor de la mercancía perdida. También incluye los costes de sustitución, los retrasos, las penalizaciones contractuales y, en ocasiones, el cierre temporal de las operaciones.

 

En determinados sectores industriales, un solo incidente con daños puede provocar varios días de interrupción operativa y dar lugar a pérdidas que superan con creces el valor de las propias mercancías.

La verdadera pregunta es: ¿qué valor deberías asegurar?

 

El error más habitual es asegurar únicamente el precio de compra de la mercancía. Sin embargo, el riesgo financiero real suele ser mucho mayor. Para determinar el nivel adecuado de cobertura, hay que tener en cuenta varios factores:

  • El valor de la mercancía;
  • Los costes de transporte;
  • Los costes logísticos asociados;
  • Los costes de sustitución;
  • La posible pérdida de margen de beneficio.

 

Esta es la razón de ser del seguro ad valorem, también conocido como seguro de carga. Su objetivo es cubrir el valor declarado de la mercancía, en lugar de basarse únicamente en los límites de responsabilidad del transportista. La clave, por lo tanto, no es contratar una póliza estándar, sino ajustar el nivel de cobertura al riesgo económico real.

 

Veamos un ejemplo. Una empresa envía mercancías por valor de 100 000 €. A esta cantidad hay que añadir 8 000 € en costes logísticos y 15 000 € en margen de beneficio previsto. En caso de pérdida total, la exposición económica supera con creces el mero valor del producto. Por lo tanto, una cobertura insuficiente conlleva el riesgo de que la empresa sufra una pérdida financiera significativa.

No todos los envíos conllevan el mismo nivel de riesgo

Las necesidades de
seguro varían considerablemente en función de la mercancía transportada, los destinos a los que se dirige y los medios de transporte utilizados. Por lo tanto, una cobertura eficaz no solo se basa en el valor de la mercancía, sino también en el riesgo real asociado a la ruta.


El medio de transporte influye en la naturaleza del riesgo


Los retos que plantea el transporte por carretera difieren de los que se observan en el transporte aéreo, donde el valor unitario de las mercancías suele ser más elevado y los plazos son más ajustados. Por el contrario, el transporte marítimo está más expuesto a fenómenos meteorológicos, averías generales o daños relacionados con travesías largas.
Los retos también varían en el contexto del transporte ferroviario o del transporte multimodal, en los que intervienen sucesivamente múltiples partes durante una misma operación. Cuantos más transbordos haya, más complejos se vuelven los riesgos de daños y las cuestiones de responsabilidad civil.


El nivel de seguridad de los países atravesados se tiene en cuenta en la evaluación


Una evaluación de la seguridad del transporte es un paso clave para seleccionar el nivel adecuado de protección. El país de origen, el país de destino, los países de tránsito, el nivel de seguridad de las zonas atravesadas, la frecuencia de las paradas y la exposición al robo influyen directamente en la evaluación de riesgos.


Un mismo envío no requerirá el mismo nivel de cobertura dependiendo de si recorre una ruta segura o atraviesa una zona en la que los riesgos de robo, inmovilización del vehículo o daños a la carga son mayores. Por lo tanto, el coste del seguro puede variar en función del país de origen, el país de destino, los países de tránsito, el nivel de seguridad asociado a cada zona y las medidas de protección necesarias.

Las
empresas que realizan envíos de forma habitual mediante transporte en palés también deben tener en cuenta los riesgos asociados a la manipulación, el apilamiento o los traslados entre centros de distribución. Por lo tanto, la cobertura adecuada depende de las realidades operativas de la ruta y del nivel de riesgo asociado, más que de un modelo de seguro único para todos los casos.

¿Cómo puedes diseñar una cobertura a medida para tu empresa?

Un seguro
eficaz va más allá de la simple contratación de una póliza estándar. Se basa en un análisis previo de los riesgos y las limitaciones específicas de cada empresa. Surgen varias preguntas:

  • ¿Cuál es el valor medio de los envíos?
  • ¿Cuáles son los riesgos más probables?
  • ¿Cuál sería el impacto financiero de un siniestro grave?
  • ¿En qué medida es sensible tu negocio a los retrasos en las entregas?
  • ¿Son las mercancías fácilmente sustituibles?
  • ¿Cuáles son los límites de indemnización actuales?
     

Una empresa capaz de absorber la pérdida de un paquete por valor de unos cientos de euros no tendrá, obviamente, las mismas necesidades que un fabricante cuya producción dependa de la recepción de un componente esencial.

El
análisis de las exclusiones también merece una atención especial. Por ejemplo, algunas pólizas excluyen los daños relacionados con un embalaje inadecuado, determinados desastres naturales o categorías específicas de mercancías. Una cobertura mal adaptada suele crear una falsa sensación de seguridad.

El seguro de mercancías: una herramienta para la resiliencia logística

 

El seguro de mercancías no es una mera formalidad administrativa. Su función fundamental contribuye directamente a la continuidad del negocio, al control de costes y al cumplimiento de los compromisos con los clientes.

 

En un entorno en el que las cadenas de suministro son cada vez más globales y están expuestas a acontecimientos imprevistos, el reto no radica tanto en si se producirá una pérdida como en evaluar la capacidad de una empresa para absorber sus consecuencias. GEODIS apoya a las empresas en este proceso evaluando los riesgos, analizando los niveles de cobertura e identificando las soluciones que mejor se adaptan a las características específicas de sus operaciones. El objetivo es claro: limitar la exposición financiera, proteger las mercancías y reforzar de forma sostenible la resiliencia de la cadena de suministro.

Consulte a los expertos de GEODIS para evaluar su nivel de cobertura y garantizar la seguridad de sus operaciones de transporte.